Una bicicleta reclinada en las calles de Santiago del Estero

Es creación de un cicloturista que tiene fascinación por inventar siempre algo nuevo para salir a rodar en la ruta. Ya está pensando en armar otra.
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Emilio Álvarez.

Emilio Álvarez es un santiagueño que para definirse, tiene preferencia por dos palabras: cicloturista y loco. A priori, parecen dos términos sin relación alguna. Sin embargo, al contar una de sus últimas aventuras, vamos a entender perfectamente todo.

"Me gusta el ciclismo desde hace 24 años aproximadamente. Y me gusta hacer locuras, sentir que hago locuras para sentirme bien", dice Emilio y asegura que cada vez que puede intenta inventarse alguna nueva. Esa motivación lo llevó a crear una bicicleta reclinada, muy distinta a cualquiera que se pueda haber visto por ahí.

Pero la historia comienza diez años antes, cuando creó un primer prototipo después de haber visto una similar en las redes sociales, sintió que tenía que hacer algo así. "La saqué a rodar un día y la desarmé", dice sobre aquélla bicicleta. Después de diez años, volvió a crear otro ejemplar, pero tenía demasiados errores.

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Finalmente, armó la bicicleta cuya imagen recorre actualmente las redes sociales y a la que, por donde sea que pase, la gente se detiene para tomarle una fotografía o simplemente señalarla por sus particularidades. "Tiene sus fallas pero son mínimas", asegura Emilio y cuenta que esta nueva es más liviana que las anteriores, aunque confiesa que utilizó algunos hierros pesados y soldadura casera.

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Para ser más específico describió que en total tiene partes de tres bicicletas distintas, ruedas rodado 28 y otros componentes que fue reciclando con lo que encontraba en la calle.

Emilio estaba tan seguro de su nueva creación que no dudó en viajar a Catamarca en el marco de la festividad de la Virgen del Valle. Sí, el día en que la Ruta 64 suele ser la más transitada, el loco decidió aventurarse a visitar a la Madre Morena en su bicicleta reclinada. Cuenta que tardó un poco más de 9 horas en el viaje, acompañado por amigos del pelotón del Norte. Durante el trayecto, la "nave" fue la vedette entre tantos viajeros que detenían su marcha para grabar su paso por los cerros. Las subidas, cuenta Emilio, fueron hechas a un promedio de entre 10 a 14 kilómetros/hora, las bajadas a una velocidad de 65km/h y el viaje en general, a una velocidad de 50 km/h.

emilio acostado

Ese viaje fue tan solo otra de las locuras de este cicloturista quien ya está pensando en otro proyecto mucho más ambicioso. "Fue un buen ritmo", dice. Como la vez que hizo 1.000 kilómetros en un total de 36 horas y en varias etapas, en una bicicleta de ruta.

Lo que se viene

Para fines del próximo año, su idea es repetir la promesa a la Virgen pero a bordo de una bicicleta tándem y su esposa será su compañera. Ella no es ciclista, pero para esta ocasión pasará de ser quien lo auxilie en cada viaje que emprende Emilio, a ser la persona que se monte en la parte trasera de este tipo de rodado conocido también como bicicleta doble. 

Esperamos ansiosos por ver rodar al "loco del Once" en un nuevo invento.

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